(La Nación, 26/10/00)
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"En la Argentina, uno de cada diez médicos es demandado por mala
praxis, pero sólo el 5% llega a ser condenado. Esta situación,
dentro de diez años, se agravará en forma asombrosa", advirtió
el médico psiquiatra y legista Eduardo Espector en el marco del VII Congreso
Argentino de Psiquiatría, que acaba de realizarse en Buenos Aires.
Responsabilidad profesional en salud mental, en las puertas del siglo XXI fue
el tema abordado por un grupo de médicos y abogados preocupados por el
desconocimiento que impera entre los psiquiatras y psicólogos acerca
de la normativa que regula su labor.
Según los disertantes, la formación universitaria actual resulta
anacrónica porque no informa sobre los aspectos legales del ejercicio
médico y tampoco reconoce que la relación médico-paciente
se ha transformado, democratizándose. La educación sigue reproduciendo
una imagen omnipotente y autosuficiente de la figura del médico, que
nada tiene que ver con la realidad.
Para Andrés Mega, psiquiatra forense de la Justicia nacional, "es
necesario revisar la legislación vigente, enfatizando, más que
el temor a la ley, su conocimiento. Es la vía regia para enriquecer mejor
nuestra praxis y ayudar a los pacientes".
La estrategia para prevenir juicios de responsabilidad profesional pasa por
afianzar la relación médico-paciente. Espector afirma que "la
universidad se resiste a hablar de ciertos temas como el consentimiento informado
que deben dar el enfermo o, en su defecto, los familiares, para emprender un
tratamiento. Si esto no se instrumenta, el médico queda en una situación
de vulnerabilidad muy grande, que lo expone a juicios por mala praxis".
"Hasta hace 10 o 15 años no se hablaba de la responsabilidad jurídica
de los psiquiatras y psicólogos, -expresa José Martínez
Sobrino, juez de la Nación, presidente del Tribunal Oral en lo Criminal
Federal Número 6-. Pero el reconocimiento adquiridos por los derechos
de los pacientes y su difusión, entre otros factores, incrementaron los
reclamos en la Justicia". Según Juan José Díaz, abogado
especialista en Derecho Civil y de Familia, muchos profesionales de la salud
mental, frente al temor de que les entablen un juicio de responsabilidad profesional,
practican una medicina defensiva. Suelen requerir un sinnúmero de exámenes
innecesarios, pero que liberan al médico de obligación frente
a un posible juicio. El costo de este accionar es altísimo y no hay sistema
de salud que pueda sostenerlo. "El aspecto pasivo de esta modalidad implica,
en casos conflictivos, la no intervención, aún dejando que la
enfermedad siga su curso", apunta Mega. Esto sucede cuando se torna necesario
aplicar métodos de tratamiento que suelen ser muy cuestionados, como
la terapia electroconvulsiva.
Los disertantes coincidieron en que, ante la imposibilidad por parte del Estado
de controlar la actividad médica, deben instrumentarse nuevos mecanismos
de vigilancia. Los médicos y psicólogos deberían ser sometidos
a algún tipo de supervisión periódica para evaluar su desempeño
y renovar su matrícula. Este sistema se implementa, con éxito,
en Israel y Australia.
"Hoy se calcula que un 10% de los psiquiatras americanos está en
condiciones de deshabilitación -dijo Mega-. Sufren el síndrome
de burnout. Este mal consiste en un desequilibrio psicológico que surge
por un agotamiento profesional y puede provocar stress, depresión, aislamiento
afectivo y desórdenes de la salud, como úlceras, y de la conducta,
como abuso de drogas."
En la Argentina, la expectativa de vida para los médicos es muy inferior
a la de la población en general: 57 y 75 años, respectivamente.
"A esta situación -afirma Espector- se suma la pauperización
absoluta de la medicina, que obliga a los profesionales a ir de un hospital
a otro, sin tiempo suficiente para dedicar a sus pacientes, y menos aún
para estudiar o actualizarse. Esta es la razón por la cual se producen
mayores errores médicos y por consiguiente, se entablan más juicios
por mala praxis."