Prof. Dr Elías Hurtado Hoyo
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La mayoría de nosotros abraza la medicina con el deseo de satisfacer nuestras
profundas convicciones de brindarse al prójimo.
La esencia base del hombre médico se nutre de principios religiosos, filosóficos
y culturales del dar.
Los pensamientos del médico deberían tener un solo objetivo : el
enfermo.
Lo trascendente es poder abarcar al conjunto de la unidad hombre-enfermo.
El camino de la atención médica es una búsqueda responsable
de la verdad en libertad.
El mero conocimiento científico-técnico no alcanza en el acto médico
, se requiere algo siempre volitivo del hombre médico en cada uno de sus
decisiones .
Sus respuestas irán traduciendo la madurez y experiencia adquiridas en
su profesión y de su desarrollo existencial como persona.
Pero esta vocación pura la realiza en el contexto socio económico
real de la vida cotidiana, donde entran en juego múltiples factores que
influyen en su conducta; en la actualidad el que más esta en auge es el
marco legal.
Este tema ha pasado a tener tanta relevancia que es una actitud errónea
o de alta necedad para los médicos no reconocer o aceptar que esa sombra
está latente en cada uno de sus gestos.
Los dos aspectos que impregnan esta situación no dimensionable son por
un lado la información del aumento permanente del número de demandas
iniciadas y por el otro, a veces lo mas grave, la alta publicidad que le dan en
ciertas circunstancias los medios de comunicación a episodios que no tienen
fallos de la justicia, lesionando desaprensivamente e impunemente no sólo
al médico sino en ciertas circunstancias a instituciones comprometidas
en el desarrollo científicos.
La población en general debe saber que la palabra ( oral o escrita) no
es inocua .
Su efecto puede producir lesiones psicofísicas graves como un arma de fuego
o como un accidente de tránsito.
Como síndrome judicial agrupamos a todas las alteraciones físicas,
síquicas y morales que se producen a un individuo que se ve sometido a
una situación procesal.
El simple hecho de la demanda ( no solo del juicio en sí) lleva el desequilibrio
psico-emocional al demandado ; la misma actúa como una noxa repercutiendo
en forma inespecífica en todo el organismo, desencadenando cuadros de stress
agudo o de stress crónico que pueden provocar daños temporarios,
permanentes o definitivos ( muerte ).
Siempre se produce algún grado de lesión generando respuestas de
niveles difíciles de predecir ; cada persona tiene su órgano de
choque por el que se expresa ( trastornos psico-emocionales, hemorragias digestivas,
broncoespasmos, infarto de miocardio , hipertensión arterial, etc).
Este síndrome puede englobarse en uno mas general como el síndrome
a lo inesperado o a lo desconocido.
Representa la respuesta ante un evento no habitual a una situación límite.
Con esto queremos plantear los riesgos a que se somete al médico al que
se le hace una demanda por mala_praxis.
Una secuela importante de estos episodios es observable en la conducta futura
del médico .
Deberíamos profundizar en el tema subyacente de la medicina defensiva que
involuntariamente ejercerán estos profesionales alterando la relación
médico paciente en su actividad futura.
La evolución de la medicina paternalista a la horizontal compartida que
se esta volviendo nuevamente verticalista pero con sus polos invertidos ( paciente
médico) que agobia la atención médica en lo social, económico
y legal .
Si bien el mayor número de juicios no prospera, ello no significa que el
médico no quede afectado en toda su vida. La sociedad también debe
saber que su accionar ( industria de los juicios ) la mayoría de las veces
esta dañando a los que la quieren proteger....a los que "dan".
No es un planteo de ocultismo, si , de respeto mínimo a la intimidad de
nuestra profesión .
Deben surgir los Derechos del Medico en igual dimensión de respeto que
tenemos por los Derechos del Enfermo.
Sepa la comunidad que a pesar de todo seguiremos siendo médicos de vocación.