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Comité de Bioquímica
Clínica
Presidente: Dr.
Jorge Salvaneschi
Secretario: Dr. Marco Pizzolato
La clínica, del griego(klinikos,cama
o lecho) es la disciplina médica que ha conservado
la condición de soberana. Sin embargo, a pesar de
los grandes esfuerzos del médico para los diagnósticos,
los resultados siguen siendo parcialmente subjetivos, tanto
en el interrogatorio como en el examen físico. Las
investigaciones han desarrollados métodos objetivos,
que puede decirse, históricamente comenzó
con la prueba clínica, cuando Federico II de Prusia(1792¬1850),
Emperador de Roma, Rey de Sicilia y Jerusalén, quiso
comprobar si el ejercicio afectaba la digestión;
para ello tomó dos de sus caballeros, les dio la
misma comida y después a uno le ordenó ir
de caza y, al otro quedarse en cama. Luego de varias horas
mató a ambos y estudió el contenido del estómago
y, en el que había descansado, estaba haciéndose
la digestión normalmente Quizá el primer estudio
reglado con elección al azar, agrupamiento y certificación
de la muestra, fue hecho por Jean Baptiste van Helmont (1577
1664),que tomó dos grupos de pordioseros de 200 a
500 sujetos cada uno, para ver los beneficios de la sangría;
dejó sangrar a uno de los grupos hasta que los médicos
le dijeron que bastaba, el resultado final se hizo contando
la cantidad de funerales en cada grupo, su resultado no
lo cuenta la historia. En 1920 el genetista Ronald Fisher
enunció los principios de los estudios experimentales,
basándose en técnicas numéricas, pero
no obtuvo gran repercusión. Recién con Sir
Bradford Hill y sus alumnos Archie Cochrane y Richard Doll,
sus más fieles seguidores, se desarrolló una
rigurosa metodología, un adecuado diseño experimental
y se empleó el análisis estadístico,
con este diseño y aplicación metodológica,
los resultados de las investigaciones clínicas y
paraclínicas posteriores se hicieron aceptables.
Es difícil establecer
cómo y de qué manera fue tomando conciencia
el médico de la necesidad de contar con métodos
paraclínicos objetivos, útiles para el diagnóstico
de la enfermedad. No hay duda que el embrión de dicha
inquietud corre pareja con el nacimiento y desarrollo de
la Bioquímica Clínica, siendo los egipcios
los primeros en practicarla. El papiro de Ebers, 1600 a.C.,describe
la tenia saginata , considerada ya patógena para
el hombre. Los árabes investigaban el embarazo sembrando
avena y la regaban con orina común y de la embarazada,
verificando posteriormente cual crecía más
rápido. Sin duda este es el primer método
biológico conocido: el factor biológico es
la estructura vegetal. Para esa misma época, los
chinos y los indios fueron los primeros en investigar las
características físicas de las orinas: color,
olor y sabor; cabe consignar que una de las primeras referencias
de diagnóstico diferencial utilizando un método
biológico, se refiere a la práctica de probar
el sabor de la orina, para diferenciar la diabetes vera
(Glucosúrica) de la diabetes insípida: el
factor biológico es el sentido del gusto del analista.
Lentamente y en forma cada
vez más acelerada se fue desarrollando la Tecnología
de la Bioquímica Clínica, con su miríada
de métodos físicos, químicos, fisicoquímicos,
biológicos y, pruebas funcionales, desarrollándose
paralelamente las especialidades de la misma. La vanguardia
está constituida por la metodología inmunológica,
de especificidad antígeno anticuerpo y alta sensibilidad,
introducida por Salomón Berson y Rosalyn Yalow, para
el estudio de la insulina (1956 1964) utilizando el radioinmunoanálisis.
Las exigencias que implica el uso de radioisótopos
llevó al desarrollo del enzimoinmunoanálisis,
siendo actualmente la electroquimioluminescenia el desideratum
analítico pues, debido a su alta precisión
analítica, brinda resultados más exactos
La bondad de la Bioquímica
Clínica no sólo reside en su carácter
objetivo, sino que la expresión numérica del
resultado, permite diferenciar al enfermo del sano, confirmando
la presunción clínica del diagnosticador y
brindando, a su manera, una medida de la intensidad del
proceso patológico.
Con las exigencias actuales
para el diagnóstico diferencial y la evaluación
de los tratamientos para el control de la enfermedad, es
necesario disponer de recursos que brinden mayor seguridad
diagnóstica y den respuestas más confiables
a los resultados de los métodos paraclínicos.
En el caso de la Bioquímica
Clínica, esto se logró con la introducción
de sistemas de control de calidad, utilizando muestras patrón
adecuadas a las diferentes metodologías analíticas,
la incorporación de valores de referencia regionales,
calculados con los métodos estadísticos requeridos
por la distribución de frecuencia de los resultados
de la muestra y el diseño de estrategias diagnósticas,
basados en la sensibilidad y especificidad clínicas
de los analitos, lo que contribuye a la toma de decisiones
con cierto grado de certeza. Sin embargo, es bueno recordar
aquí, que ningún método de laboratorio,
ni ningún resultado es mejor que el analista que
lo ejecuta.
La Bioquímica Clínica
también descubrió, aclaró y describió
los mecanismos íntimos de un gran número de
enfermedades. Sin embargo, su papel "princeps"
actual se halla en la farmacología y toxicología
clínica, evaluando nuevas drogas farmacéuticas
activas en líquidos biológicos y midiendo
su absorción, distribución, unión a
proteínas y excreción. Con la premisa que
la concentración plasmática de la droga es
proporcional a la concentración en el "objetivo",
contribuye a las investigaciones para evaluar tratamientos,
su comparación con los existentes y, con el auxilio
estadístico adecuado, determinar con precisión
su uso; además, evalúa con precisión
los tratamientos, especialmente en los casos en hay un estrecho
margen entre dosis útil y dosis tóxica.
Desde
los crueles experimentos de Federico II y van Helmont se
ha llegado en la actualidad a la medicina basada en la evidencia,
con análisis cuyos valores cuantitativos son proporcionados
por la Bioquímica Clínica que te otorgan al
diagnosticador una herramienta indispensable para la toma
de decisiones Clínica Desde la prueba del sabor de
la orina hasta los métodos actuales, pasando por
el radioinmunoanálisis y los métodos inmunológicos
derivados, capaces de diferenciar la incalculable cantidad
de moléculas que constituyen los seres vivos, la
Bioquímica Clínica ha tenido enormes avances,
pudiéndose afirmar que se necesitan procedimientos
más simples en todas las áreas del laboratorio,
y que, actualmente es difícil concebir un método
analítico que no pueda ser mejorado.