ACTO DE PRESENTACIÓN
DEL CÓDIGO DE ÉTICA EN HEBREO
Fotos
Discursos
Palabras
del Sr Presidente de la Asociación Médica
Argentina, Prof Dr Elías Hurtado Hoyo
Palabras
del Dr. Lorge Yansenson - Co Director
del Código de Ética para el Equipo de
Salud
Palabras
del Dr Kestelman - Presidente en
ejercicio de la AMIA
Palabras
del Prof Mosche Korin - Director
Depto Dultura de la AMIA
Palabras del Dr José E.
Milmaniene
Palabras
del Sr Presidente de la Asociación Médica
Argentina,
Prof Dr Elías Hurtado Hoyo
Sr Vicepresidente de la
AMIA, Dr José Kestelman
Sr Director de Cultura de la AMIA, Prof Mosche Korin
Sr Vicepresidente de la AMA, Dr Miguel Falasco
Sr Dr José Milmaniene
Sr Dr Jorge Yansenson, Co-Director del Código
de Ética de la AMA
Sres Académicos, Decanos, Profesores, representantes
de Sociedades Científicas, presentes en general,
Sres, Sras, amigos.
Para comenzar el acto y ante la ausencia del Sr Embajador
Rafael Eldad y del Presidente de la AMIA, Sr Luis
Grynwald, por razones de viaje, me permito romper
el protocolo hacia los efectos. Como Uds observan
entre todas las banderas presentes, que indican a
qué idioma está ya traducido el Código,
griego, inglés, francés, portugués,
ruso y árabe, hay un mástil vacío.
Le solicito a nuestro amigo Sr Leonidas Trajtemberg
a que se acerque al estrado para izar la bandera de
Israel dado que hoy estamos presentando la traducción
al hebreo....
Como hoy hay un público no habitual a nuestra
casa me permitiré repasar las citas fundamentales
de nuestra historia. Lo haré señalando
cuatro puntos trascendentes de nuestra Institución.
La Asociación Médica Argentina se funda
en 1891, en la Gran Aldea que era Buenos Aires, por
la voluntad de enriquecer el pensamiento médico.
El objetivo de su fundación, Educación
para el Equipo de Salud, señala lo visionario
de los fundadores que ya pensaron que para hacer una
buena atención médica se requería
de la confluencia de los conocimientos de los distintos
actores relacionados. Pero tengan presente que imponer
este concepto de Equipo costó más de
cien años. El médico solo, no alcanza
para brindar una buena calidad de vida para la población,
base de nuestros desvelos. En el año 2001 cumplimos
con el mandato de los fundadores al presentar el Código
de Ética para el Equipo de Salud.
El objetivo educativo está basado en principios
que la Institución ha mantenido hasta la fecha,
a pesar de los distintos avatares que vivió
la humanidad y nuestro país. Hubo dos guerras
mundiales, holocaustos, genocidios, revoluciones internas,
cambios de los regímenes políticos,
pero nuestra institución mantuvo la independencia
política con franca defensa de la democracia
y de la familia. Por este estrado pasaron varios presidentes
de la nación, pero este principio fue inmutable.
A él se agrega la igualdad de sexos. Siempre
recordamos que entre los fundadores se encontraba
la primera médica argentina, la Dra Cecilia
Grierson, de tanta repercusión nacional e internacional.
El otro principio, muy relacionado al evento de hoy
es la igualdad de razas y credos, con visión
pluralista y de respeto que es la única forma
de ofrecer buena salud.
El segundo hito institucional nos lleva a 1919 cuando
se crearon, por la evolución de la medicina,
las primeras sociedades científicas. La AMA
ha sido creadora de múltiples sociedades dedicadas
a temáticas específicas; muchas al crecer
debieron emigrar, pero debemos considerar a la AMA
como una madre generadora de Sociedades.
Ahora pasamos a fines de la década de los ’50.
En este salón, donde Uds están sentados,
se aprobó un cambio trascendente de la educación
en salud. La Comisión de Educación Médica
de la AMA, presidida por Carlos Ottolenghi e integrada
entre otros por Hussay, Escardó, Castex, Lanari,
del Sel, Manrique, Mendizábal, Allende, Gianatasio,
Romano, Sayaga, Padilla, Pavlovski, aprobó
el método de las Residencias Médicas,
que rápidamente se generalizaron en todo el
país. Hoy aceptamos sin discusión que
la mejor forma de lograr el títulos de especialista
es la Residencia Médica.
El cuarto hito nos lleva a fines del siglo XX al introducir
para la Educación las nuevas Tecnologías
de la Información y las Comunicaciones, las
TICs, de la era digital. A partir de 1996 comenzamos
a desarrollar distintas líneas educativas utilizando
estas tecnologías, CD-Rom, Satélite
e Internet. Hoy en nuestro Programa Latinoamericano
de Educación Médica han colaborado 2500
expertos de distintas temáticas entre autores
nacionales e internacionales. Por ejemplo este acto
se está transmitiendo por videostreaming en
directo con apoyo de Aldea Global (www.ama-med.org.ar).
El Código se presentó por la conmemoración
de nuestros 110 años. Se hizo con la colaboración
de la Sociedad de Ética en Medicina que preside
el Dr Luis Allegro, aquí presente. Lo coordinamos
con los Dres Horacio Dolcini y Jorge Yansenson; colaboraron
87 relatores de distintas profesiones que hacen a
la Salud (médicos, bioquímicos, farmacéuticos,
odontólogos, enfermeros, kinesiólogos,
psicólogos, etc) y de otras profesiones que
hacen al concepto global de equipo (ingenieros, abogados,
economistas, etc). El mismo fue aprobado por unanimidad
por una Asamblea Extraordinaria ese mismo año,
e incorporado como parte esencial de nuestros Estatutos.
Una vez aprobado se generó el Tribunal de Ética
para el Equipo de Salud (TEPLAS) que entró
en funciones inmediatamente.
Por este Código y por los antecedentes de la
AMA, al año siguiente la Corte Suprema de Justicia
de la Nación distinguió a la AMA designándola
sede de la Inscripción y Registro de los Peritos
Médicos para todos los fueros federales. En
este último mes de octubre se concretó
la cuarta inscripción. La AMA con ello hace
un aporte a la Justicia y a la Salud, y por ende,
a toda la población. Resalto aquí que
la Revista de la Asociación de Magistrados
y Funcionarios de la Justicia Nacional, que dirige
la Dra Graciela González de Chejman, ha hecho
comentarios elogiosos al Código, y que la Justicia
ha utilizado algunos de sus artículos como
elementos para dictar sentencias en juicios.
También debo señalar que Facultades
de Medicina y varias Universidades lo utilizan como
material docente y bibliográfico, a igual que
cursos de posgrado de la Facultad de Derecho de la
UBA. Asimismo se han adherido al mismo numerosas sociedades
científicas y colegios médicos.
Llegamos al punto que nos convoca hoy, la traducción
al hebreo. Estábamos por presentar el Código
en el 2001, cuando el Dr Miguel Vizakis, con el apoyo
del Arzobispo Genadius, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa
Griega, a través de su colectividad, nos lo
hizo traducir al griego. La Comisión Directiva
designó al Dr Vizakis como coordinador de las
Traducciones del Código.
El último, presentado en diciembre del 2003,
fue el árabe que fue traducido en colaboración
entre la Iglesia Ortodoxa Católica de Antioquia
y el Centro Islámico Argentino.
Cada traducción está rica de anécdotas.
El inicio de éste fue a partir de nuestro amigo
el Dr Leiser Spivak quien nos presentara al Sr Benjamín
Catzap y a su señora Lidia. Benjamín
que era en ese momento el Vicepresidente de la AMIA,
se comprometió a este proyecto. El Prof Mosche
Korin, vuestro Director de Cultura, le encargó
a la Sra Raquel Soschin, traductora oficial, la responsabilidad
directa de su concreción. Nuestro Co-Director
el Dr Jorge Yansenson le dio el apoyo temático
necesario, la Sra Ana Kaplan su dedicación
del orden técnico y administrativo y la Sta
Betty Ávila su diagramación de la tapa
del CD Rom del Código en castellano y hebreo.
Hoy disfrutamos de la obra en hebreo.
Para este acto en sí, debo agradecer también
al Dr Eliézer Turjansky y a la Sra Beatriz
Damski de Cymberknoh por su colaboración. A
todos nuestro agradecimiento.
Con este tipo de emprendimiento pensamos que estamos
contribuyendo a la cultura en general a través
de un gesto de extensión universitaria comunitario.
Esperamos que colabore para el logro de la paz entre
los pueblos cimentando los valores de la comprensión,
el diálogo, el respeto y el amor entre los
hombres.
Muchas Gracias
Palabras
del DR. LORGE YANSENSON - Co Director del Código
de Ética para el Equipo de Salud
SR. PRESIDENTE DE LA A.M.A.,
PROF. DR. ELÍAS HURTADO HOYO, SR. VICEPRESIDENTE
DE LA A.M.I.A., DR. JOSE KESTELMAN AMIGOS TODOS
Deseo
comenzar con un agradecimiento. A mi compañero
de ruta Dr. Horacio Dolcini, a mi amigo, fuente inagotable
de energía, nuestro presidente Dr. Elías
Hurtado Hoyo, por su estímulo constante y su
apoyo incondicional. Y a todos los que hicieron posible
este acto por la presentación de la traducción
al hebreo del Código de Ética para el
Equipo de Salud, empresa impensable en otros momentos
de nuestra historia.
Siempre hemos hablado de la civilización judeocristiana
como hermanos inseparables y que hoy se plasman en
el sentido profundamente humanístico que inspira
la obra que hoy presentamos.
Corría el año 2001 y en el mes de junio
vio la luz el Código de Ética para el
Equipo de Salud de la Asociación Médica
Argentina, redactado por casi 100 colegas, llenando
un espacio hasta ese momento vacío, y que con
la inspiración y el esfuerzo que en él
pusimos pudimos llegar a la Comunidad Médica
tanto socia de la AMA como a las no vinculadas formalmente
con nuestra Institución.
Siempre dijimos que era perfectible, que debería
ser actualizado a la luz de los avances que en la
medicina se produjeran y que generaran dilemas para
el ejercicio de una profesión a la que amamos
profundamente, envuelta en las crisis que involucran
a la sociedad toda con un modelo mercantilista, que
no aceptamos para ella, precisamente por su profunda
inspiración humanística.
Los valores del judaísmo, con esta misma inspiración,
reflejados en la oración que Maimónides
pronunciaba cada día antes de atender al califa,
mantienen su perpetua vigencia y es por ello que consideramos
al Código una expresión de nuestro sentir:
hemos elegido ser médicos por la pura razón
de servir a nuestros semejantes: estamos orgullosos
de poder ser generosos.
La traducción al hebreo, exquisita y culta,
realizada por la Sra. RAQUEL SOSCHIN, representa un
ícono, es un símbolo, tal vez no una
necesidad material pero ese símbolo es el del
pluralismo, la democracia, y el de vivir no teniendo
que hablar de tolerancia, porque no hay nada que tolerar,
sino solamente compartir en un plano de igualdad.
De esta democracia estamos orgullosos.
Nuevamente nuestra Institución se convierte
en prenda de paz irrenunciable, porque ese es el primer
postulado que el humanismo necesita: PAZ.
Finalmente con profunda emoción dedicamos esta
obra a todos aquellos, cualquiera sea su confesión,
que luchen por los mismos ideales.
No puedo menos que agradecer la dedicación
y el esfuerzo de nuestra Secretaria Ejecutiva SRA.
ANA KAPLAN, que hizo posible hasta su último
detalle, con su minuciosidad perfeccionista, la concreción
de esta presentación.
Muchísimas gracias.
Palabras
del Dr Kestelman - Presidente en ejercicio de la AMIA
Señor Presidente
de la Asociación Médica Argentina
Profesor Dr. Elías Hartado Hoyo
Señor Dr. Jorge Yansenson Codirector de Ética
Sres Académicos y Autoridades
Señores y Señoras
Con profunda emoción
en mí carácter de presidente en ejercicio
de la AMIA asistimos a la presentación
de la traducción al idioma Hebreo del Código
de Ética para el Equipo de Salud de la Asociación
Médica Argentina. Código que ya se encuentra
traducido a muchos otros idiomas, lo que muestra la
importancia del contenido y vigencia del mismo.
El Hebreo idioma ancestral del pueblo judío
no podía faltar en este importante compendio,
trabajo intelectual realizado por una entidad del
prestigio y grandes valores como es la Asociación
Médica Argentina y cuyo objetivo es que sirva
de guía y ayuda en el desempeño de sus
asociados y para todos aquellos miembros del Equipo
de Salud y organizaciones de salud. Como lo manifiesta
en su prólogo, se presenta como mi código
abierto que puede ser perfectible con nuevos aportes,
acorde a la evolución del hombre y nuestra
sociedad.
En muchos casos se asimila la ética a la moral,
considerando que en las relaciones humanas, la ética
constituye guías y normas de conducta de un
grupo social o cultural en un momento determinado.
Por ello la trascendencia de la ética del Equipo
de Salud.
Nos congratulamos que se haya decidido la traducción
al idioma hebreo.
Para el pueblo judío en todas sus actividades
y en el ejercicio de la medicina en particular, los
principios del Talmud, la Tora y la ética y
moral constituyen valores sagrados, como va lo afirmaba
el eminente pensador y médico Maimónides
hace 800 años.
Con el debido respeto aprovecho esta oportunidad para
manifestarles que AMIA es la entidad central de la
comunidad judía que cumplió 111años
de existencia y constituye una de las organizaciones
no gubernamentales más importantes de la República
Argentina.
Sus aportes a la sociedad en el campo social, cultural,
de la salud, de la discapacidad, tercera edad y por
sobre todo su accionar para combatir la pobreza y
la desocupación son por demás conocidas.
Lamentablemente en julio de 1994 fuimos víctimas
del peor atentado terrorista que sufrió el
país., con el saldo de 85 muertos y mas de
200 heridos.
Recordamos la abnegada labor de los medios en la emergencia
y de todos los médicos que se acercaron voluntariamente,
muchas veces particularmente a ayudar.
A pesar de la tragedia nuestra institución
redobló su accionar, fortaleciendo sus Trabajos
y prestando con mayor eficacia sus servicios a la
comunidad.
Por ello nuestro reconocimiento
a la Asociación Médica Argentina al
presentar el Código de Ética para el
Equipo de Salud en el idioma Hebreo.
Muchas gracias.
Palabras
del Prof Mosche Korin - Director Depto Dultura de
la AMIA
Qué práctica
humana habrá más noble que aquella cuyo
centro es la cura del sufriente; aquella cuyo quehacer
se orienta al servicio de la vida; aquella cuyo campo
de acción es el punto en el cual el grito de
dolor humano se torna, para unos oídos sensibles
a él, en demanda imperiosa de un auxilio que
lo haga menguar.
No hay lugar a dudas de que las prácticas cuyo
suelo es el dolor del otro, cuyo instrumento de labrado
es la ineludible acción que acude al llamado
de otro, y cuyo fruto más sublime es la vida,
nos develan una humana potencia: cuidar de la vida
del prójimo.
Tampoco caben dudas de que la medicina se caracteriza
por ser un exponente privilegiado en el conjunto de
las profesiones de gran valor humanístico,
ya que el agente de salud es un labrador de la continuidad
y procreación de la vida. La Asociación
Médica Argentina ha sido y continúa
siendo, un sitio de creación y recreación
de esta responsabilidad, un bastión del diálogo
mutuo y la reflexión sobre la complejidad de
la práctica. El Código de Ética
editado en el año 2001 al conmemorar los 110
años de vida de la Asociación, corporiza
y transmite los valores esenciales, los zócalos
subjetivos primarios y primordiales del accionar de
un equipo de salud que posee un pleno compromiso con
su función tan honorable como delicada.
Hoy ocurre un hito que nos enorgullece profundamente:
por vez primera se presenta el Código de Ética
traducido al hebreo. Este acto constituye una invitación
a sumarnos a aquel diálogo tan fructífero
y esencial que la Asociación Médica
ha sabido forjar y mantener palpitante a lo largo
de las décadas. (también fue traducido
al inglés, francés, griego, árabe,
portugués y ruso). Este acto, simboliza que
el pluralismo, la diversidad, el respeto y la valoración
de las diferencias forman parte del espíritu
que guía a la Asociación Médica
Este espíritu humanista y democrático
cuyo norte es la búsqueda de verdad, queda
plasmado en las palabras que anteceden al presente
Código de Ética.
“Para la Asociación Médica y la
Sociedad Ética en Medicina el camino ético
de la Atención de la Salud es una permanente
búsqueda Responsable de la Verdad en Libertad.
El sólo conocimiento científico-técnico,
ante el desbordante mundo tecnológico, no alcanza
en el ´acto médico´. Se requiere
algo volitivo del Hombre-Miembro del Equipo de Salud
en cada una de sus tomas de decisiones (...) Este
´algo´ permite ir incorporando dichos
avances dentro de los límites que faciliten
mantenerse dentro de los Valores Sociales.”
(Pág. XVI)
Ese ´algo´, ese ´algo volitivo´
como parte indispensable y constituyente para que
el acto médico sea tal, es aquello que lo resguarda
de tornarse un agente técnico; es aquello que
precisamente lo vuelve un agente de salud, un agente
de humanidad.
Tal vez la noción de código requiera
de una precisión a la hora de dar cuenta del
valioso instrumento que ha producido la Asociación
Médica Argentina.
Tal es el caso del Código de Ética de
la Asociación médica Argentina que en
sus páginas introductorias nos lo define del
siguiente modo:
[Este código] “Se presenta como un Código
abierto, por ser perfectible o completado en sus actuales
contenidos, y por ser dinámico dado que podrá
ser modificable a través del tiempo acorde
a la evolución del Hombre y de nuestra Sociedad.
Lo importante es recoger el beneficio del dolor que
produce el error en Salud.” (Pág. XV)
Su carácter modificable pone en evidencia una
dominante perspectiva orientadora: el tiempo histórico.
La mención de la importancia del tiempo del
Hombre y la Sociedad nos muestra que son las prácticas
del aquí y ahora de la profesión aquellas
sobre las cuales se dirime. Unas prácticas
profesionales que como señalan los miembros
de la Asociación, han variado con el transcurrir
del tiempo presentando nuevos desafíos, nuevas
situaciones que requieren su problematización
y consecuente posición ética.
Debiéramos agregar además que el eje
sobre el cual se apoya este Código de Ética
es aquel conformado por la práctica actual
cundiendo sus raíces en inmutables valores
imperecederos: el dolor que produce el error cuando
aquello que está en juego es la salud del prójimo.
En consonancia con los valores allí plasmados,
encontramos en nuestros sabios antepasados judíos
palabras que nos guían en igual sendero:
“Rabí Janiná ben Dosá dijo:
Todo aquel que antepone el temor a hacer el mal a
su sabiduría, su sabiduría perdurará;
en cambio, todo aquel que antepone su sabiduría
a ese temor, su sabiduría no perdurará.
Todo aquel cuyas buenas obras superan a su sabiduría,
su sabiduría perdurará; en cambio todo
aquel cuya sabiduría sea superior a sus buenas
obras, su sabiduría no perdurará.”
La
sabiduría judía, distinta de la erudición
o el mero saber abstracto, distinta de una garantía
clausurada que evite la pregunta nacida gracias al
temor de dañar a otro, privilegia el accionar
de las buenas obras y el compromiso hacia el prójimo:
ambas constituyen la savia que nos nutre, hace florecer
y perdurar la sabiduría que como judíos
estamos exhortados a buscar.
Es en este sentido que el Código que hoy nos
convoca se convierte para el agente en salud, en una
“vía regia” que hace no sólo
que perdure, sino que prolifere y multiplique una
sabiduría aplicada a su práctica y en
armonía con el legado de nuestros antepasados.
“Rabí Tarfón dijo: No es tu obligación
terminar la tarea pero no eres libre para dejar de
emprenderla...”
Deseamos profundamente que el acto de traducción
al hebreo de este exquisito Código de Ética
devenga impulso para el intercambio mutuo. Y agradecemos
que a partir de él ya no nos hayan dejado libres
de emprenderlo.
Palabras
del Dr José E. Milmaniene
“HACIA UNA ÉTICA
DE LA RESPONSABILIDAD”
El acto médico:
el médico es un profesional convocado por un
sujeto enfermo que lo solicita para que alivie y/o
atempere su padecer, y al demandarle razones sobre
su sufrimiento, le requiere no sólo recursos
instrumentales y tecnológicos, sino un pleno
dar-se existencial. Todo aquél que sufre busca
el reconocimiento de su dignidad subjetiva, tanto
cuanto más ésta se halla lesionada por
la desvalorización y la herida narcisista que
la enfermedad genera.
El acto médico configura una puesta en acto
ética esencial, dado que supone reconocer al
Otro como Otro, alteridad irreductible que nos interpela
con su dolor. Los profesionales de la salud son responsables
del que sufre, y deben por lo tanto asumir un compromiso
radical que no se agota en el alivio del padecimiento,
sino que debe apuntar a reparar la condición
existencial de un sujeto que sufre. Recordemos que
éste busca nuestra recepción hospitalaria,
no sólo para obtener la curación, sino
también para atenuar el sentimiento de soledad
e indefensión que la enfermedad, como metáfora
parcial y anticipada de la muerte, despierta en el
núcleo del ser.
Los avances tecnológicos y científicos
deben acompañarse pues con códigos normativos
que señalen el camino hacia conductas responsables,
las que se asientan en un hacer por el Otro, tendiente
no solamente a aliviar su sufrimiento físico,
sino a comprender las condiciones existenciales por
las que atraviesa nuestro semejante, las que por otro
lado han intervenido en la causación de la
enfermedad.
El acto de dación médico requiere una
fuerte deposición del narcisismo del médico
que coloque en el centro de la escena al Ser del paciente,
inundado de temores y angustias.
No se trata obviamente de psicologizar al paciente
sino de abordarlo a través de un acto responsable
que, más allá de las morales siempre
contingentes, rescate la dimensión ética
que nos convoca a estar junto al que sufre, respetando
su libertad, sus convicciones y sus deseos.
A las tres figuras clásicas de la otredad radical
citadas en el Talmud, la viuda, el huérfano
y el extranjero, debemos agregar la del enfermo, el
que nos convoca a una ética de la responsabilidad,
la que nos obliga a proteger y cuidar al que padece
sin otras consideraciones que las de velar por su
restablecimiento.
La ética judía
se basa en los mandatos y las enseñanzas del
Padre que sitúan al médico y a los profesionales
de la salud en el eje del “heme aquí”
bíblico, dado que éstos se deben poner,
tal como obliga este decir esencial, a disposición
del paciente, acudiendo al auxilio de sus necesidades
para mitigar su dolor.
No se trata de un mero estar aquí, sino de
un ofrecerse activo y anticipado al enfermo, aún
más allá de su llamado y su demanda.
El mandato fundamental reside pues en presentarse
ante el Otro sin que nada ni nadie nos obligue a hacerlo,
salvo nuestra obligación profesional y nuestra
disposición ética radical.
La responsabilidad infinita que nos liga y ata al
Otro supone la actitud decidida, sin preguntas que
cuestionen la causa de tal deber, dado que si estas
sucedieran, configurarían la expresión
de nuestra incapacidad para acceder a la dignidad
de lo humano. Nuestra responsabilidad por el Otro
no se asienta pues en ningún pacto contractual
que aluda a la reciprocidad, y debe por ende ejercitarse
sin condicionamiento alguno.
El médico debe responder con su respuesta técnica
y humana al llamado del Otro, ante el cual se debe
comparecer con la máxima humildad, dado que
la soberbia es expresión de un Yo narcisista
y egocéntrico, que sólo vela por sus
propios intereses, sin capacidad de dar-se al semejante.
Recordemos que el Yo del narcisismo trata de reducir
toda alteridad a lo Mismo, por lo cual todo esfuerzo
ético debe estar destinado a evitar el goce
que procura la reducción de toda alteridad
a la mismidad. Si el Otro resulta colonizado por mí,
o peor aún, se instala en mí por un
exceso de identificación especular, el vínculo
intersubjetivo deviene en mera relación instrumental
no-ética, que interrumpe el movimiento de lo
mismo hacia lo radicalmente Otro, por lo cual el decir
y el actuar pierden entonces su estatuto ético.
Debemos resaltar la dimensión de separación,
de no-totalización que nos separa del Otro,
ante el cual debemos “dar la cara”, mediante
actos que respeten su trascendencia y su singularidad
irreductible.
Se debe deponer pues la soberbia del Saber como emblema
narcisista así como el espíritu corporativo,
los que suelen conspirar contra la ayuda comprometida
al que padece.
La
obediencia a los textos fundacionales de la cultura
-no olvidemos que la Biblia hebrea (Torá) significa
a la vez mandato y enseñanza- nos obliga a
acciones decididas que deben transformar el mundo,
a través de actos que al redimir y salvar a
una vida es como si salvaran y redimieran a la humanidad
toda.
Si desconocemos la presencia de la alteridad que nos
convoca a su cuidado, sobre el trasfondo de la Ley
que supone la protección amorosa y normativa
del Padre, caemos en un autismo autosuficiente, que
desmiente en acto el sentido mismo de toda práctica
médica.
Entonces si el médico queda atrapado en su
narcisismo debido a un fuerte déficit ético,
no podría acceder al orden legal y carecería
de esa condición absoluta y esencial que los
judíos designan como ser un “Mensch”
(hombre) en el sentido más profundo que supone
el núcleo de humanidad de lo humano.
Pero este encuentro requiere por parte del profesional
un acto de valentía, dado que al enfrentar
sin mediaciones defensivas la alteridad sufriente
del semejante, se genera una fisura y un desgarramiento
ontológico que evidencia a su vez la carencia
y vulnerabilidad de nuestro propio Ser.
Entonces el paciente tiende a ser objetivado para
desconocer que es nuestro semejante y que encarna
nuestro propio dolor y nuestra propia finitud.
Acercarse al Otro en tanto Otro que padece, requiere
pues de coraje ético y capacidad de dación.
La medicina sin referente ético se presta a
todos los extravíos, y corre el riesgo de derivar
en una mera práctica tecnológica, que
degrada al paciente a una simple entidad biológica
sin dignidad subjetiva.
La traducción al hebreo de este Código
de Ética para el Equipo de Salud editado por
la Asociación Médica Argentina encuentra
una nueva morada lingüística, la misma
que albergó al discurso mesiánico de
las utopías proféticas, y a la ética
de los diez mandamientos asentadas en la religión
del Libro, que no es más que la escritura que
expresa el Pacto fundacional con la Palabra. Honrar
ese pacto y sostener por ende el progreso en la espiritualidad
es el mensaje de éste código y de esta
significativa traducción.
La traducción de este riguroso código
hermana a los pueblos y las culturas, y une en un
lazo trascendente a todos aquellos que comprometidos
en la noble tarea de aliviar el dolor, se hallan convencidos
de que la técnica requiere de una normativa
ética escrita que sirva de eje simbólico
de referencia, para evitar los extravíos de
prejuicios, arbitrariedades e inconsecuencias propias
de los imaginarios individuales.
Saludamos con reconocimiento a los redactores de este
texto y aquellos que hicieron posible la traducción
al hebreo, la que perdurará como testimonio
de la fraternidad del pueblo argentino y el espíritu
de pueblo judío.
El código de ética se traduce pues a
una lengua que le es consustancial, dado que en la
misma se formularon los preceptos éticos fundacionales
de la civilización de Occidente, de los cuales
éste código resulta un modelo ejemplar.
Por eso nos se trata de una traducción más,
sino de un acto simbólico de la mayor trascendencia,
dado que anuda a los más modernos conceptos
de la ética médica con el idioma bíblico,
en que se formularon los mandatos rectores de toda
la vida ética de occidente, tales como: “Amarás
a tu prójimo como ti mismo”, “Elegirás
la vida” y “Justicia, justicia perseguirás”,
de los cuales este código resulta una expresión
actual ejemplar.